La abuela de Ga-eun tenía 82 años, presión de acero y una opinión inamovible: su nieta —veterinaria brillante, 29 años, “casada con los gatos del barrio”— necesitaba novio antes de fin de año. Su método: doce citas a ciegas, una por semana, escogidas personalmente por ella de entre los nietos de sus amigas del club de té.
—Si en la número doce no has escogido a nadie, me rindo para siempre —juró la abuela.
Ga-eun, calculando doce semanas de paz eterna después, aceptó. Gran error: las citas de la abuela se volvieron el tema favorito del barrio… y la fila de pretendientes era una comedia con patas.
☕ Once desastres memorables
Hubo de todo: el heredero que llevó a su mamá a la cita “para que evaluara”. El cantante que le serenó con guitarra en medio restaurante. El que llegó una hora tarde porque “el destino no se apura”. Ga-eun anotaba cada desastre en una libreta, y cada domingo se la leía a la abuela entre risas, café y pastel de arroz.
Hasta que una noche, releyendo la libreta, Ga-eun notó algo raro. De las once citas, con tres o cuatro palabras cruzadas, todos los pretendientes habían mencionado —casualmente— al mismo restaurante, el mismo parque… y al mismo “amigo de la familia” que casualmente siempre estaba cerca: Kang Woo-sung, el nieto serio de la mejor amiga de la abuela, “casualmente” soltero, “casualmente” recién vuelto de estudiar en el extranjero.
🎯 La cita número doce
La cita doce llegó con sobre cerrado, entregado por la abuela con solemnidad sospechosa: “Este sí es de mi lista personal”. El lugar: el restaurante que todos mencionaban. La hora: la de siempre. Ga-eun llegó decidida a desenmascarar el complot familiar…
Y ahí estaba Woo-sung, con dos cafés pedidos, nervioso de verdad, nada parecido al heredero seguro de siempre.
—Antes de que digas que no —empezó él—, quiero que sepas que yo también tuve doce citas. Las once primeras me las armó mi abuela con las nietas de sus amigas. Y en las once… me la pasé hablando de la veterinaria que de niños me curó el perro con una venda de papel cuando nadie más quiso tocarlo.
💌 El álbum de las dos abuelas
Esa noche, de vuelta en casa, Ga-eun enfrentó a su abuela con la libreta en alto, esperando negaciones. La abuela, en cambio, sonrió como quien gana una partida larga, sacó de su ropero un álbum de fotos viejo y lo puso sobre la mesa.
Dentro había fotos de dos niñas con trenzas —ella y su mejor amiga— hechas sesenta años atrás, con una promesa escrita en la última página, en tinta desteñida:
«Si la vida no nos hace familia, nuestros nietos lo harán por nosotras.»
—Doce citas para que no dijeras que te obligué —dijo la abuela, palmeándole la mano—. La elección siempre fue tuya, mi niña. Yo solo… acomodé un poquito el destino.
¿Qué decidió Ga-eun con la lista de la abuela? La respuesta —y la boda que nadie vio venir— llegan en la próxima entrada 👀
💜 Si te gustan los K-dramas doblados al español, guarda esta página: aquí la historia siempre continúa.