Hay amores que terminan con una pelea. El de Ha-eun terminó con silencio: un día Min-jun estaba, y al siguiente, su casa estaba vacía, su número no existía y su nombre era solo un recuerdo que dolía cada vez que llovía.
Diez años después, Ha-eun era la mejor diseñadora de su agencia, tenía su vida ordenada y un corazón bien guardado bajo llave. Hasta la mañana en que la directora reunió a todo el equipo:
—Les presento al nuevo director creativo, que viene de Nueva York.
La puerta se abrió. Y la llave de ese corazón se rompió sola.
💔 El reencuentro que nadie ensayó
Min-jun estaba ahí. Más alto, más serio, con un traje que costaba más que el carro de Ha-eun. Sus miradas se cruzaron por un segundo eterno… y él hizo lo peor que podía hacer: fingió no conocerla.
—Mucho gusto —dijo, extendiendo la mano como a una extraña—. Espero que trabajemos bien.
Esa noche, Ha-eun llegó a su casa, se quitó los zapatos y se permitió llorar exactamente cinco minutos. Después se miró al espejo:
—Perfecto, señor director. Si usted no me conoce, yo tampoco.
🧳 La maleta que apareció en la oficina
Las semanas siguientes fueron una guerra fría de correos formales y reuniones eternas. Hasta que un proyecto urgente los obligó a viajar juntos a Busan. En el tren, el cansancio venció a Ha-eun y se quedó dormida. Al despertar, tenía sobre los hombros la chaqueta de Min-jun… y frente a ella, una verdad a punto de explotar.
En la bodega de la agencia, días después, Ha-eun encontró una maleta vieja con su nombre escrito a mano. Dentro había decenas de cartas. Todas de Min-jun. Todas de los primeros años después de su partida. Ninguna había sido enviada.
—¿Qué es esto? —preguntó, con una carta temblando en la mano.
Min-jun palideció.
—Eso… es lo que mi padre nunca me dejó mandarte.
✉️ La carta que sí llegó
Esa misma noche, alguien deslizó un sobre bajo la puerta de Ha-eun. Sin remitente. Dentro, una sola hoja, escrita con la letra inconfundible del padre de Min-jun, el hombre que diez años atrás decidió separar a dos muchachos porque “cada familia tiene su lugar”.
La carta empezaba así: «Si estás leyendo esto, es porque ya no puedo seguir cargando con la culpa…»
Lo que confesaba esa carta cambia TODO lo que Ha-eun creyó durante diez años. Léelo en la siguiente entrada… 👀
💜 Si te gustan los K-dramas doblados al español, guarda esta página: aquí la historia siempre continúa.