Historia original de ficción, inspirada en los K-dramas que tanto amamos.
Da-eun limpiaba oficinas de noche en un edificio de Gangnam. A las 3 de la mañana el lugar era solo suyo: escritorios vacíos, luces a medias y el eco de su carrito de limpieza. Hasta la madrugada en que el ascensor se abrió en el piso equivocado… y salió de él una mujer idéntica a ella.
Mismo rostro. Misma cicatriz pequeña en la ceja. Solo que la otra llevaba un traje que costaba un año de salario de Da-eun, y la miró como quien ve un fantasma.
—¿Tú…? —alcanzó a decir la desconocida, antes de que su asistente la jalara del brazo y el ascensor se cerrara.
🪞 La foto en el escritorio del presidente
Da-eun no durmió en tres días. A la cuarta noche, limpiando la oficina del presidente de la empresa, vio sobre el escritorio una foto enmarcada: una niña de cinco años, con su mismo lunar junto a la boca, tomada de la mano del presidente. Atrás, escrita a mano, una fecha: el mismo día en que Da-eun fue dejada, de bebé, en la puerta de un orfanato provincial.
Esa noche hizo algo que jamás había hecho: abrió el cajón que siempre limpiaba por fuera. Dentro había una carpeta con dos certificados de nacimiento. Dos nombres. La misma fecha. La misma hora.
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🎂 La fiesta de cumpleaños equivocada
La empresa anunció la fiesta de cumpleaños de la “señorita Chae-rin”, la hija del presidente. Da-eun pidió trabajar esa noche en el salón de eventos, con el corazón golpeándole las costillas. Entre copas y discursos, la cumpleañera se acercó al baño de servicio… y las dos quedaron frente a frente frente al espejo.
—Llevo una semana soñando contigo —dijo Chae-rin, pálida—. Mi abuela, antes de morir, me dijo algo raro: “Si un día te ves a ti misma, no corras. La sangre reconoce a la sangre”.
Entonces Chae-rin se remangó la manga del vestido. Junto a la boca no… en el brazo: una marca de nacimiento en forma de media luna. Exactamente igual a la de Da-eun.
📂 Lo que guardaba el chofer de la familia
Alguien más lo vio todo aquella noche: el viejo chofer de la familia, que llevaba cuarenta años sirviendo en la casa. Al terminar la fiesta, esperó a Da-eun en el estacionamiento oscuro, con una caja de metal entre las manos temblorosas.
—Yo manejaba el carro aquella noche, hace veinticinco años —dijo—. Y ya no puedo seguir callando. Aquí está lo que pasó de verdad con las dos bebés… y quién dio la orden de separarlas.
El nombre que el chofer pronunció dejó a Da-eun sin respiración. La siguiente entrada lo revela… 👀
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💜 Si te gustan los K-dramas doblados al español, guarda esta página: aquí la historia siempre continúa.
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